“Para mí te gano, amiga”, dispara Fermín Bo de entrada. Flor Regidor responde: “Yo siento que puedo tirar algunos berretines”. Rivalidad amistosa para este nuevo ping pong intelectual
“Es que vos sos la reina de la guaracha. Sos rápida también”, reconoce Ferbo mientras tantea las chances de su contrincante, pero Flor se planta: “Yo nunca pierdo”, y Fermín la sigue: “Yo nunca pierdo. Yo nunca pierdo”. El mantra se repite, entre risas, como sello de la dupla.
Las primeras preguntas marcan el tono lúdico, y en este caso pertenece a la categoría de espectáculos: “¿En qué año se estrenó la película ‘Mi pobre angelito’?”, lanza la conductora. Ambos se muestran inseguros y debaten: “Estoy entre el 98 y el 2000. ¿Me podés tirar una ayuda?”, pide Florencia, pero no le tienen piedad y su respuesta resulta incorrecta. Entre frustración y carcajadas, Ferbo se sincera: “¿Sabes que la sé? O sea, estoy entre dos también”.
Las dudas se multiplican y la certeza está lejos: “2005”, dice convencido Fermín, pero para sorpresa de ambos esa respuesta tampoco es correcta. Finalmente, descubren la verdad, el estreno fue en el año 1990. Se sorprenden por la antigüedad de la clásica película navideña y confiesan que nunca la vieron.

La trivia se vuelve más desafiante cuando llega el turno de las preguntas deportivas. “Nos vemos bien”, advierte Fer, y Flor no tarda en contradecirlo: “Sos malo Fer”. “’¿Qué? Vamos a ver en la cancha”, picantea Fermín. Y la pregunta es: “¿Contra qué equipo juega Argentina su primer partido del Mundial 2026?”. “Sin opciones, ¿puede ser? Contra Arabia Saudita”, cancherea Flor. Responde tan segura que por unos segundos hace dudar a su amigo, pero la corrige al instante: “¿Eh? Mundial 2026. Yo iba a decir Jordania”.
Las opciones no ayudan mucho, pero finalmente Ferbo anota un acierto: “La opción uno, Argelia”. El festejo es inmediato: “¡Vamos! ¡Yo nunca pierdo, yo nunca pierdo, yo nunca pierdo!” Las bromas sobre los recuerdos de otros mundiales y la confusión de Arabia Saudita generan más complicidad: “Pensé que era del primer Mundial, ahí sí era Arabia, no soy tan burra”, se ríe Flor.
Es el turno de la categoría Geografía: “¿Qué océano es el más profundo del planeta? Opción uno, Pacífico. Opción dos, Atlántico. Opción tres, Índico. Opción cuatro, Ártico.”. Las dudas aparecen, pero la posibilidad de usar un comodín para eliminar algunas respuestas finalmente ayuda a Ferbo y acierta: “Pacífico”.

El sentido del humor y la autenticidad dominan el clima: “La iba a responder sin opciones”, se lamenta Flor, y Ferbo bromea: “No había chance que la digas sin opciones”.
La competencia no se limita solo a las preguntas y respuestas. Las apuestas sobre lo que está en juego forman parte del ritual entre Ferbo y Flor Regidor. “Si yo gano, todas las noches de Pinamar salís conmigo. Tipo todos los días.”, propone Flor. La respuesta llega con la misma naturalidad: “Bueno. Y si gano yo, todas las noches de Pinamar vemos películas”. El intercambio es directo y genuino, propio de una amistad sin filtros: “Nada me duele más que eso. Okey, listo, trato”, admite ella.
Ahora, el desafío se traslada a la Ciencia: “¿Qué tipo de energía se obtiene del viento?”. Ambos compiten por ver quién alcanza el botón de respuesta. Ella, con entusiasmo, responde: “Eólica”. El reconocimiento es inmediato: “Vamos”. Entre risas y resignación, Ferbo comenta: “No necesitabas ni opciones para esa pregunta”. “En algo me tiene que ir bien”, se ríe Flor, y él la alienta: “Te va bien en muchas cosas”. La respuesta es contundente: “Sí, obvio, obvio. Pero en la escuela más o menos”. El juego de roles y talentos se completa cuando Ferbo la define: “Pero sos más artista”, y ella asiente: “Definamos artista. Pero, sí”.
La siguiente pregunta llega de la mano del Arte: “¿Quién pintó la obra La Mona Lisa?” Flor contesta con seguridad: “¡Da Vinci!” La producción lo confirma y el marcador queda empatado: “¿2 a 2?”, pregunta desconcertado Ferbo. Confiada, Flor responde: “Se te complicó en serio”.

Se acerca el momento decisivo y el más grande de los hermanos Bo bromea a la cámara enviando un mensaje a su novia: “No sé en qué estaba pensando. Domi, si pierdo, tengo que salir. Pero voy y vuelvo”. Flor suma a su propuesta: “Que venga Domi”. Y cuando surge la posibilidad, Ferbo acepta: “Pasa que a ella no le gusta mucho salir”. Flor mira a cámara y le envía un mensaje: “Domi, si no lo dejamos a él y te venís vos conmigo”. La apuesta se vuelve colectiva: “¿Puede tomar ella mi apuesta?”, pregunta Ferbo. “Obvio, que venga”, asegura Flor.
El juego y la complicidad trascienden la competencia, y los mensajes personales, las propuestas,,,
El tramo final llega con preguntas de Automovilismo. “¿Cómo se llama la escudería a la que pertenece Franco Colapinto?”, lanza la conductora. Ferbo arriesga: “Williams”. La respuesta es incorrecta y la tensión sube. “Me toca a mí. Robada. Ahora te llego a ganar, amigo…”, se emociona Flor Regidor, pero la invade la duda. “Ay, es que yo no sé mucho de autos”, admite Flor. “Tenés que arriesgar”, la convence su amigo, quién se alegra cuando la respuesta que da Flor es incorrecta.
De esta manera el puntaje sigue parejo y queda lugar para una última pregunta que define quien se corona como ganador del reto, esta vez de Ciencia: “¿Cuál es el quinto planeta más cercano al sol?”. Las opciones se enuncian y Ferbo se decide: “Júpiter”.
El resultado final, que favorece a Fermín, llega acompañado de un baile de victoria a modo de burla hacia su amiga y deja a la vista la dinámica que los une: “¡Aumento de sueldo para mí!”, reclama Flor. Ferbo resigna con humor: “Ay, las pelis que vamos a ver. Arrancamos con ‘Mi pobre angelito’”. Y Flor lo remata: “Grupo de bandidos en Pinamar que me lleve a bailar, ¿a dónde están?”. La complicidad se mantiene intacta: “¿Te vas a escapar de la casa a la noche?”, pregunta él. “Obvio que me voy a escapar”, asiente ella. “Bueno, trae contenido para el programa por lo menos”, celebra Ferbo. “Obvio, todo el tiempo. Sabés que soy una máquina creadora de contenido”, cierra Flor Regidor, sellando así el espíritu de una competencia que dejó en evidencia el gran vínculo entre ambos.




